martes, 8 de octubre de 2013

Olvidó mirar atrás...




Al salir por la puerta,
olvidó mirar atrás, 
y lo que no se ve,
tampoco se siente.

De esta forma, 
olvidó sentir las lágrimas
la respiración entrecortada,
la rabia inútil contenida
y también el nudo en la garganta.

Olvidó sus manos temblorosas
el parpadeo lento de sus ojos,
su voz silenciosa pidiendo un perdón.

Olvidó mirar atrás y siguió hacia delante,
con el paso firme, la sonrisa recompuesta,
los ojos vibrantes y el pensamiento decidido.

Olvidó aquella tarde y con ella su viejo destino.
Se desprendió de sus tristes ropas, 
las dejó en el olvido.

Dejó que el viento y el sol,
rozaran su pelo,
sus manos abiertas,
la curva sutil  y esquiva de su sonrisa,
y todas y cada una de las esquinas de su alma.

Se fue alejando despacio,
aún así , parecía que a cada paso
flotaba sobre la tarde, 
balanceándose con ritmo,
sin prisa pero sin pausa.

Aún lo recuerdo,
en el aquel olvido fugaz
inconsciente y a la vez premeditado,
saliendo por la vieja puerta de madera,
parecía contento,
caminaba feliz.

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